4 de julio de 2011

Nada, que no me duermo, hablemos de fútbol.

No soy capaz de dormirme. estoy aquí de madrugada, con los ojos abiertos como platos y sin nada, nada, naaaaada de sueño. Lo peor es que en mi casa no se puede dormir hasta demasiado tarde. Dentro de unas horas, probablemente a las 10:30 de la mañana, mi madre irrumpirá en mi habitación y me obligará a despertarme ¿Para qué? ¡Yo qué se! Para "aprovechar la mañana", "hay que hacer cosas" ¿Qué cosa? ¡Ni idea! Todo tipo de cosas, desayunar, colocar, hacer integrales, aprender el binomio de Newton... Cosas.

Pues aquí sigo. Hace horas que se despidió mi última conversación del tuenti, ya me he puesto al día en "Cuanto Cabrón", "Cuanta Razón", "Asco de Vida", "Tenía que decirlo", "Visto en Facebook" e incluso en "Vaya Gif". Ya me he cansado de monólogos por esta noche, también de la Frikipedia, la Wikipedia y la Wookiepedia (Esta última es MUY friki). Hasta he viajado con el Google Street View de Google Maps, he ido desde mi casa hasta: Sector 3 (Getafe), Sol , Concha Espina y Barrio del Pilar (Madrid), Velilla de San Antonio, Miraflores y Villa del Pardo (Aunque en esta me he perdido, quería ir a Pelayos de la Presa) ,Valencia, Barcelona y París.

Pero sigo sin tener sueño, así que os narraré la historia de cuando me apunté al equipo de fútbol de mi cole.

Yo no era malo jugando al fútbol. Siempre jugaba con mis amigos en el patio. Un día los chicos de clase decidieron apuntarse todos a fútbol extraescolar en el cole. Yo decidí apuntarme con ellos, sería divertido aprender nuevas cosas y jugar partidos contra otros colegios todos los sábados.
Empecé de defensa, digamos que se me dabá bastante bien. Sin embargo, mi momento estelar llegó en un saque de esquina en los momentos finales de un partido que íbamos perdiendo. El balón vino directo a mi y yo lo golpeé de volea: Golazo, golazo por la mismísima escuadra de la portería, el portero ni la olió. Lo siguiente que recuerdo es a todos los jugadores dándome la enhorabuena por tan magnífico gol y a mi madre abrazándome.
Tras este incidente, el entrenador se dio cuenta de que yo debía estar más cerca de la portería. Me convertí en garantía de gol seguro, firmé mi mejor actuación (Contra unos niños cuyo equipo no recuerdo, recuerdo que iban de rojo) con diez goles.
Fue una gran temporada, sin embargo al año siguiente no volvimos a formar el equipo, nos apuntamos a baloncesto (Que por cierto se me da mucho mejor, si cabe).


Ahora no tienes que seguir leyendo, porque voy a volver a contar la historia pero con detalles (Sin importancia) que en la primera narración he omitido. Allá va:

...En serio, no hace falta que leas esto.

En primer lugar me gustaría puntualizar que jugábamos en una liga superior a la que nos correpondía porque uno de los niños del equipo tenía un año más.
(Los detalles ampliados están en verde)

Yo no era malo jugando al fútbol, era malísimo, un auténtico cáncer. Siempre jugaba a otra cosa con mis amigos en el patio. Un día los chicos de clase decidieron apuntarse todos a fútbol extraescolar en el cole. Yo decidí porque mi madre me obligó (Ya que estaba bastante gordito) apuntarme con ellos, decía que sería divertido aprender nuevas cosas y jugar partidos contra otros colegios todos los sábados.
Empecé de defensa, digamos que no se me dabá bastante bien. Sin embargo, mi momento estelar (Modo ironía ON) llegó en un saque de esquina a favor de los contrarios en los momentos finales de un partido que íbamos perdiendo de 15. El balón vino directo a mi y yo lo golpeé de volea intentando despejar, pero era tan malo que la di hacia el otro lado, resultado: Golazo, golazo por la mismísima escuadra de la portería, el portero, mi amigo Dani, ni la olió. Lo siguiente que recuerdo es a todos los jugadores del otro equipo dándome la enhorabuena por tan magnífico gol y a mi madre abrazándome para que no llorase.
Tras este incidente, el entrenador se dio cuenta de que yo debía estar más cerca de la portería, era demasiado malo para ser un jugador de campo y me puso de portero ya que no había más niños en el equipo. Me convertí en garantía de gol seguro, era desastroso, firmé mi mejor actuación (Contra unos niños cuyo equipo no recuerdo, recuerdo que iban de rojo) con diez goles en contra. Lo normal era perder por entre 20 y 27 a 0.
Fue una gran temporada (Modo ironía ON again), sin embargo al año siguiente no volvimos a formar el equipo, nos apuntamos a baloncesto (Que por cierto se me da mucho mejor, si cabe, ya que para que se me diese peor, tendrían que amputarme brazos y piernas y colgarme del techo).

Bueno, acabo de bostezar, así que voy a intentar dormir al menos cuatro horas.
¡Una última cosa antes de irme! Respecto al nombre del Hamster, es macho. Nora ha propuesto llamarle Paniagua ¿Votos a favor? ¿Votos en contra? ¿Alguna otra sugerencia?

2 comentarios:

David dijo...

¡¡¡Estoy llorando de la risa!!! Joder, este post me ha alegrado el día. Muchísimas gracias por escribirlo, ¡es genial! Yo en el fútbol también era un desastre como recordarás así que me siento identificado con el texto. No dejes de escribir. Un abrazo. DAVID =)

Platypus dijo...

Oh! Muchas gracias por comentar!! Te prometo que pensaba en ti mientras escribía esta entrada!! =D
Jugábamos de defensas en los recreos contra el B! Nuestra misión era siempre darle un patadón a todo lo que se acercase a nuestra portería!